Por: Mauricio Sánchez
El dolor más grande que puede sufrir una sociedad es la falta de empleo. En Colombia los niveles que ha alcanzado el país han sido astronómicos, hasta del 32 por ciento en los años 2000 y 2001. Esta cifra dramática afecta con mayor intensidad a la población joven, pues en algunos departamentos la tasa de desocupación entre los que comienzan su vida laboral alcanzó el 65 por ciento durante estos años, como en Ibagué, por ejemplo.
Así lo planteó Juan Camilo Montes, asistente del director general del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), en el segundo congreso de jóvenes emprendedores de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), realizado en el marco de Expopyme que se celebró la semana pasada en Bogotá.
Pero el problema del desempleo es más profundo de lo que se piensa. Es reflejo de un ambiente laboral cada vez más cambiante y diferente al establecido en el siglo XX. Por esta razón, según este vocero del SENA, los jóvenes no se pueden limitar a capacitarse, sino que deben prever y adaptarse a nuevas épocas incluso antes de que estas lleguen, lo cual plantea nuevos retos para la generación de emprendedores que se acerca.
Estos nuevos retos vienen de la mano de un ambiente económico que no es propicio para el impulso de nuevas ideas de negocio, pues, según las cifras expuestas por el SENA, para la mayoría de los empresarios colombianos su principal fuente de financiamiento sigue siendo el ahorro propio. La falta de apoyo externo es latente.
“Aún no llegamos a alternativas de financiamiento óptimas como los capitales de riesgo o la emisión de acciones en el mercado de valores, lo cual es atípico. Sin embargo esto no evita que los emprendedores colombianos continúen haciendo sus empresas, afirmó Montes.
El SENA, después de identificar el problema de la desocupación en adolescentes, ha enfocado sus esfuerzos en formar a personas con habilidades calificadas para el trabajo en áreas específicas. Sin embargo, en los últimos años, se ha preocupado porque esos conocimientos no se queden en el oficio repetitivo, trabajando con otras entidades multilaterales que apoyan el emprendimiento en América Latina.
“Los estudiantes deben identificar problemas en las sociedades y proponer soluciones que, de acuerdo a sus conocimientos y a su capacidad de formar empresa, pueden convertirse en negocios prósperos que se adapten a las nuevas épocas, dice Roy Thomasson, director ejecutivo del programa “Young American Business Trust de la Organización de Estados Americanos, el cual ha capacitado jóvenes para el emprendimiento en todos los países de la Comunidad Andina.
Según cifras del SENA hay un gran problema con el tipo de formación que están recibiendo los jóvenes colombianos para planear su futuro. Por esta razón la entidad ha “redireccionado sus esfuerzos para que los conocimientos que adquieran los jóvenes sean útiles en la vida real, y que se dirijan hacia la independencia, pues según Montes, en las economías emergentes como la colombiana no hay manera de generar empleo si no se crean nuevas empresas.
De acuerdo con Montes, uno de los factores que genera desempleo en Colombia es el tipo de formación que reciben los estudiantes. Algunos especialistas afirman que por cada técnico o tecnólogo hay dieciséis profesionales, lo cual, según los análisis de las experiencias con jóvenes emprendedores, impide que las empresas industriales y manufactureras crezcan, pues hay ¨muchas corbatas que dirigen y pocas personas que trabajan¨.
Nuevas épocas, nuevos retos
Los jóvenes de hoy viven una época de constante interacción social, lo cual tiene implicaciones directas en el concepto del emprendimiento. Hace unos años las empresas arrancaban más por instintos financieros, ahora el mercado es tan competitivo que es imposible que una empresa arranque sin un plan de negocios.
Uno de los puntos clave que debe reconocer el emprendedor de hoy es entender que el conocimiento tiene “fecha de caducidad. En el siglo XX se estudiaba una carrera y los conocimientos adquiridos servían para ponerlos en práctica durante toda la vida. Sin embargo, los acelerados cambios sociales, provocados por el desarrollo de nuevas tecnologías, ha llevado al conocimiento a un acelerado desuso. Por eso el profesional debe buscar la manera de actualizar su saber para no quedarse atrás.
De acuerdo con Montes, quien además de trabajar para el gobierno colombiano se considera un emprendedor ¨de pura cepa¨, el aspecto más importante que se debe identificar en el emprendedor, más que la búsqueda de un interés económico, es el interés por transformar su entorno, pues de ahí nace la iniciativa para crear ideas que puedan llevarlo a crear una empresa.
(Tomado de http://www.latinpymes.com/)